Referencia al artículo en Heraldo de Aragón de nuestro artículo sobre un amuleto de plomo.

https://www.pressreader.com/spain/heraldo-de-aragon-be/20260624/282239492342918

ZARAGOZA. Toda­vía son posi­bles los hallaz­gos arqueo­ló­gi­cos casua­les. Lo acaba de demos­trar un vecino de Rueda de Jalón que durante un paseo oca­sio­nal por las inme­dia­cio­nes del cas­ti­llo de Dos Her­ma­nas (o Cas­ti­llo Nuevo) se encon­tró una pieza de plomo con repre­sen­ta­cio­nes huma­nas. El hallazgo lo han dado a cono­cer a los arqueó­lo­gos Fran­cisco Javier Gutié­rrez y Víc­tor Gil de Muro, que lo han estu­diado y ayer publi­ca­ban un informe de la pieza en Arqueo­lo­gía y terri­to­rio medie­val, la revista cien­tí­fica más impor­tante de España en su campo.

El hallazgo es excep­cio­nal por­que hasta ahora no había apa­re­cido nin­guna pieza de este tipo en terri­to­rio ara­go­nés, y las pocas que se cono­cen se han hallado en el sur penin­su­lar.

Según Fran­cisco Javier Gutié­rrez y Víc­tor Gil de Muro, socios de ARQUEOGUTI S.L., la pieza mide 4,43 cen­tí­me­tros de lon­gi­tud por 2,23 de anchura y tiene un gro­sor de entre dos y tres milí­me­tros. «Está rea­li­zada en plomo y a molde, pues se apre­cia en un late­ral una lámina y pro­tu­be­ran­cia que debe de ser un resto de fabri­ca­ción –seña­lan–. En la parte supe­rior de las cabe­zas de las figu­ras queda la marca de lo que fue la argo­lla que sir­vió segu­ra­mente para col­gar el talis­mán, y que se ha roto y per­dido».

amuleto de plomo

talismán andalusí de Rueda de Jalón

 

Un enig­má­tico cin­tu­rón

Las figu­ras están repre­sen­ta­das ergui­das y en visión fron­tal, salvo los pies, que se mues­tran de lado. Tanto la mujer como el hom­bre tie­nen los bra­zos alza­dos y algo enco­gi­dos. Ambos están repre­sen­ta­dos hiper­se­xua­li­za­dos. En la mujer se han des­ta­cado los pechos y la vulva (se apre­cia tam­bién un cin­tu­rón sobre el cuerpo des­nudo) y en el hom­bre el pene y los tes­tí­cu­los. Los ros­tros, en ambos casos, son muy esque­má­ti­cos y no se apre­cia bien si están repre­sen­ta­dos con cabe­llo. En nin­guna parte de la pieza se obser­van res­tos de epi­gra­fía, como sí ha ocu­rrido en otras de este tipo. Los arqueó­lo­gos des­car­tan que el amu­leto pueda ser ibé­rico, pese a que en la zona supe­rior del cerro donde fue encon­trado hay ves­ti­gios de esta cul­tura. «Lo des­car­ta­mos tanto por su fábrica como por los ras­gos esti­lís­ti­cos, pero tras la publi­ca­ción del artí­culo los espe­cia­lis­tas podrán opi­nar al res­pecto», subra­yan.

La cien­cia del coito

Ahora bien, ¿por qué un talis­mán?, y ¿por qué de época islá­mica, cuando no hay hallaz­gos de este tipo en el Magreb? Ade­más, la mayo­ría de los amu­le­tos de esta época del sur de España con­tie­nen moti­vos astro­nó­mi­cos, epi­gra­fía árabe y otros sím­bo­los. Para inter­pre­tar la pieza los arqueó­lo­gos se remi­ten a los estu­dios de Miguel Ángel Lucena sobre los tra­ta­dos ára­bes medie­va­les sobre sexua­li­dad, y a tra­vés de los cua­les ha podido con­fir­mar el uso de talis­ma­nes y reme­dios mági­cos. «Un amu­leto con órga­nos sexua­les explí­ci­tos como este enca­ja­ría per­fec­ta­mente en la tra­di­ción de los kutub al-bah (estu­dios eró­ti­cos rela­cio­na­dos con la cien­cia del coito) –con­clu­yen, basán­dose en los estu­dios de Lucena–. Podría verse como un objeto para pro­pi­ciar el amor, una mani­fes­ta­ción mate­rial del gran inte­rés médico y eró­tico de los ára­bes por el pla­cer y la fun­cio­na­li­dad.